El viaje
Cruzar Europa con una calesa tirada por caballos en casi año y medio - ¿cómo se puede llegar a tener semejante idea, y cómo son los preparativos para ello?

Hemos visto y vivido muchas cosas en nuestro viaje en velero durante tres años a lo largo de la costa europea y el caribe. Barcos con gentes en busca de asilo político en el estrecho de Gibraltar, patos muertos en Grecia o de pesticidas hambientos cultivos en el sur español. Así creció en nosotros el deseo de hacer algo para contrarestar de un modo positivo y constructivo el desarrollo de los últimos tiempos. En base a ello surgió la idea de llamar la atención de la opinión pública, de un modo inusual, sobre los temas agricultura y tecnología genética. ¿Y qué se ajusta mejor al caso que un carro tirado por caballos que recorre lentamente los países visitando así escuelas, universidades, mercados y eventos?
De nuestros viajes en velero sabíamos que el contenido del hogar se puede reducir asombrosamente a la mínima expresión. Así nos decidimos por una calesa del clásico estilo vis-a-vis con un techo que nosotros mismos hemos impregnado con un material especial para barcos, pudiendo de este modo viajar y dormir protegidos del viento y de la lluvia. Los apoyos del banco delantero se pueden reclinar hasta convertirse en una cama de matrimonio, en el lateral se puede desenrollar una protección para los caballos contra sol y la lluvia, los frenos de disco y la iluminación procedente de las placas solares nos proporcionan seguridad en carretera. Llevamos una valla eléctrica fácil de montar, de modo que los caballos en su tiempo libre se pueden sentir dueños del espacio y moverse y tumbarse a sus anchas, permitiéndonos no depender de establos ni praderas. Podemos cocinar con una cocina para camping, como calefacción usamos la botellas de agua caliente y tenemos suficientes cubos para poder ducharnos.
Temperaturas, topografía y proyectos y empresas relevantes orientan nuestra ruta. Así llegamos a tomar el sentido de las agujas del reloj para dar la vuelta a Europa occidental. Desde el Lago de Constanza hasta Basilea, siguiente el río Rhone hasta el sur de Francia, entonces por la costa hasta el sur de España. En primavera podemos llegar de nuevo hasta el norte español, Francia, Bélgica, Holanda y pasando por Berlín ya volver al Lago de Constanza de nuevo. Muy pronto nos damos cuenta que no tiene sentido planear exactamente cada etapa diaria. Respetando a los caballos viajamos sólo tanto como permitan sus fuerzas y su buen estado de ánimo.
Durante los preparativos se desarrollan a buen ritmo nos sacamos el carnet para conducir calesa y realizamos un entrenamiento de seguridad para conductores de carros. También profundizamos en la temática de la manipulación genética asistiendo a conferencias y ferias, tanto en el país como en el extranjero. Ahí tuvimos la posibilidad de entrar directamente en contacto con invertigadores, científicos y agricultores y de discutir sobre la situación actual y de ponernos al día en los últimos informes.
Nuestros medios no bastaban para comencar un proyecto de tal calibre. Los viajes en velero los financiamos con nuestros propios medios, interrumpiéndolos durante meses para poder trabajar. Por ello estamos enormemente agradecidos a nuestros mecenas por habernos correspondido con tal confianza en este proyecto. En cuanto a la calesa, el material de cocina y otros elementos no hubo más remedio que pedir a terceros que participaran en su financiación ya desde mucho antes de la salida, dado que nosostros no podíamos aportar más que nuestra idea y nuestra voluntad. Pero todo llegó en el momento oportuno. Y así en junio de 2008 pudimos comenzar un viaje en carro de tres semanas bordeando el Lago de Constanza, nuestro ensayo general. Ya durante este largo viaje de 350 km visitamos abundantes escuelas en Alemania, Austria y Liechtenstein y pudimos también comprobar la buena fortaleza de nuestros caballos.
